SIEMBRA Y COSECHA
Por la Rev. Roxanna Carter
En el libro de Génesis, que significa el libro de “comienzos”, describe el principio de la semilla, este es un principio que se repite una y otra vez en las escrituras y la cual durara hasta el fin de la tierra. El capitulo 8 verso 22 dice, “Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche”. En otras palabras, el tiempo de siembra y cosecha será tan inmutable y predecible como la noche y el día.
La siembra y la cosecha es una ley, igual que la ley de la gravedad. La ley de gravedad siempre funciona igual para todo el mundo. Al igual que la ley de la siembra y la cosecha. Esta fundada en un principio el cual Dios instituyo en su creación. En Gálatas 6:7, nos dice que “pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” |
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Esencialmente, esto significa que toda acción tiene una consecuencia predecible. Si siembra maíz, cosechare maíz, no frijoles verdes. Si siembro rábanos, cosechare rábanos y no pepinos. Si siembro frijoles cosechare frijoles y no fresas. De esa misma manera funciona en el reino espiritual. Si yo siembro (doy) vida a otros, cosechare vida para mi. Si siembro provisión, cosechare provisión para mí. Si siembro perdón, cosechare perdón para mí.
En Lucas 6:38, Jesús nos asegura que podemos contar con eso. La ley de la siembra y la cosecha siempre funciona y funciona igual para todos. Si siembras el mal, cosecharas el mal. Cristo comienza a hablar en el versículo 37 con una advertencia, “No juzguéis” ¿Que crees que sucedería si siempre juzgas a los demás? Como ya sabes- cosecharas juicio. Entonces el nos habla de como aplicar esta ley de la siembra y la cosecha a nuestras cosas materiales: Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.
Este versículo convoca el temor humano de dar y no recibir nada para mí a cambio. Jesús dijo que la verdad es lo opuesto a esto. Da de lo que necesitas, y obtendrás más. No solo obtendrás lo suficiente para ti, pero al dar más, más se te será dado. Mientras más grande sea tu siembra, más grande será tu cosecha.
Cualquier sembrador sabe que si deseas cultivar pocos frutos siembras poca semilla. Si deseas cultivar mucho fruto, plantas muchas semillas. Podemos ver como Pablo habla sobré este principio en II de Corintios 9, donde el alienta las personas de Corintios a dar generosamente a las personas en Jerusalén que estaban pasando por necesidad. El dice en el versículo 6 “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.”
En Gálatas 6:7, Pablo dice algo bien interesante sobre siembra y cosecha. El comienza diciendo “No os engañéis” La razón de esta frase es que muchas personas son engañadas sobre lo que es la siembra y la cosecha. Luego el nos asegura que recogeremos eso que sembramos. ¿Entonces, cual es este gran “engaño”? Tiene que ver con el lapso de tiempo entre la siembra y la cosecha. Por ejemplo, muchas personas siembran el fruto de muerte y como no ven consecuencias inmediatas, llegan a la conclusión que no va a ver ninguna consecuencia. Pero tarde o temprano, siempre, la ley de la siembra y la cosecha comenzara su obra y funciona igual para todos. Sembrar la semilla del acto de violencia eventualmente e inevitablemente traerá una cosecha de muerte y destrucción. Las personas violentas cosecharán violencia. Las personas infieles cosecharán infidelidad. Las personas amargadas cosecharán amargura. Las personas egoístas cosecharán egoísmo.
Pero también existe decepción del otro lado para el que siembra la buena semilla, como la semilla de honradez, semilla de generosidad y de buenas obra. ¿Como? A veces nos decepcionamos al pensar que, solo por que no vemos resultados inmediatos que la ley de la siembra y la cosecha no funciona. Dios nos promete que si doy se me será restituido. Pero puede que haya un lapso de tiempo significante entre la siembra y la cosecha. En el mundo natural, cuando los conejos engendran (semilla) toma alrededor de 31 días para que nazcan (cosecha). Cuando los elefantes engendran toma alrededor de 22 meses para que nazca un elefante infante. ¡No obstante tarde o temprano, cosecharas exactamente lo que has sembrado! Y Pablo nos expresa estas palabras alentadoras para las personas que pasan su vida entera sembrando amor, gentileza y provisión generosa en Gálatas 6:9 “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”
Dios siempre nos invita a que confiemos en El, y creer que su único deseo es bendecirnos. El nos invita a invertir en los asuntos del Reino y esperar que el, a su tiempo, cosechara una abundante siembra de bendición. Algunas de estas cosas regresaran inmediatamente y otras tomaran mas tiempo, pero llegaran en el tiempo exacto que la necesitemos.
Es necesario que entendamos que la invitación de Dios de dar generosamente en una invitación a invertir en sus propósitos. Cuando invertimos en los propósitos de Dios el siempre lo devuelve con intereses. ¿Cuando pones un grano de trigo en la tierra, cuantos granos cosechas? Vamos a ver. Recoge una rama de trigo que ha crecido de esa semilla, cuenta el número de granos en esa rama de trigo. Vamos a decir que te crecen 20 ramas de ese grano de trigo. ¿Que porcentaje de intereses le ganaste a esa inversión? Un 2000 por ciento de intereses en su inversión. ¿Cuando fue la última vez que gano tantos intereses dejando su dinero en una cuenta de ahorros personal en su banco local?
Dios nos invita a usted y a mí a invertir en el reino y confiar que la recompensa de nuestra inversión ira mas allá de lo que podamos imaginar. “medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo” |